Blogia
Al Servicio del Reino

Principios fundamentales para el líder

“Los caballos egipcios representan la metodología humana, los programas que atraen la carne y glorifican a la fuerza del honor, llevándole a la dependencia del dinero, de la inteligencia y de otros factores.”
 

Mira el consejo de Pedro para aquellos que quieren aparentar la grey de Dios: Por lo tanto, ruego a los presbíteros que hay entre vosotros, y lo hago en la condición de presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo, como alguien que participará de la gloria que será revelada: Apacentad la grey que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con amor pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey.  Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis  la corona incorruptible de gloria (1ª Pedro 5:1-4, subrayado mío).  Su modelo para la grey, éste es el enfoque: Deuteronomio es el quinto libro de Moisés, su nombre significa “la segunda ley”, aunque no contenga una nueva ley, pero las leyes dadas en Sinaí, 39 años antes, son vistas de nuevo y comentadas.  Se imponía, con urgencia, dicha repetición, pues los que habían salido de Egipto - excepto Josué y Caleb - no existían más.  De ahí la necesidad de dar a la nueva generación, con todo énfasis, esa repetición.

            Había  principios que los reyes de Israel deberían seguir, eran los mandamientos de Dios para aquellos que se ocupaban del liderazgo del pueblo.

(*Referencia: Deuteronomio17:14-20).

 

            Ciertas calificaciones son extremadamente importantes para liderar el pueblo de Dios.  El pastor debe ser escogido por Dios (Juan 15:16, “Vosotros no me escogisteis…”) y aceptado por el Señor y por el pueblo, como los reyes, que debían identificarse con la comunidad de Israel.  Algunos son escogidos por Dios, pero no son sabios con el pueblo.  Otros tienen habilidad con el pueblo pero no son escogidos por Dios. (Deuteronomio 17:15).

  
Principios Esenciales
 

            Hay determinados principios de liderazgo que, si no son observados de manera cuidadosa, pueden perjudicar o inclusive destruir un ministerio:

 1)      No tengas confianza en ti mismo 

      “No deberá adquirir muchos caballos…”, el caballo representaba fuerza, y todavía representa (HP, unidad de fuerza de motores, significa Horse Power).  El orden era no buscar la fuerza de los caballos, pues en Egipto existían bellos y fuertes animales. Incluso Salomón se olvidó de ese principio.  Dios querría que su pueblo dependiese absolutamente de él, y no de los caballos (Salmos 20.7).  No debemos confiar en la carne y en la fuerza de los caballos egipcios, que representan la metodología humana, los programas que atraen la carne y glorifican a la fuerza del hombre, llevándole a al dependencia del dinero, de la inteligencia y de otros factores. 

      En la naturaleza humana, existe tendencia a poner la confianza en los caballos. Muchos se enorgullecen del número de miembros de sus congregaciones, del dinero que está depositado en ahorros, en los enormes edificios y catedrales que anuncian los grandes hechos humanos.

      En 2ª de Crónicas 20, observamos el ejemplo de Josafat delante de la inminente agresión del enemigo.

 

ê          Temor            (reconocimiento de la debilidad de los recursos humanos).

ê          Ayuno             (separación total para oír la voz de Dios).ê          Confusión       (apertura de corazón, confesando debilidades y necesidades).

ê          Alabanza        (confianza en la acción de  Dios en medio a los grandes desafíos).

 

      Josafat no debería depender de los carros o  de los caballos.  Debería confiar que Dios batallaría por él. Es más fácil construir que orar; es más atractivo el activismo

 

“La falta de oración y la negligencia en el estudio de la palabra de Dios pueden generar un mal terrible para el líder, que es la pérdida de la unción; el relacionamiento con Dios es fundamental.”

 

que la devoción; es más fácil agradar a las personas que a Dios.  Piensa, entonces, en  estos textos bíblicos:

ê          Caballos (Salmos 147:10)

ê          David delante de Goliat (1ª Samuel 17:45)

ê          Pedro y Juan en la puerta del templo (Hechos 3:6)

 2)      No multipliques esposas 

      “No deberá tomar para sí muchas mujeres…”. La vida moral del líder debe ser modelo.  Si se deja cotaminar, el corazón podrá alejarse de Dios por causa de la motivación incorrecta y de su inclinación a propósitos deshonestos.  Mira el ejemplo de Saúl, que comenzó bien su ministerio pero no lo terminó de manera digna. También le pasó a Salomón que tenía 700 mujeres y 300 concubinas                        (1ª Reyes 11:1-8; Nehemías 13:26).

      El líder inmoral se dará cuenta de que su corazón se está alejando de Dios. Salomón se contaminó a si mismo involucrándose con mujeres de otras naciones y contrariando el propósito de Dios para su vida y su ministerio, invocando así la ira de Dios.  Cada una de esas mujeres tenía sus dioses y sus exigencias, lo que obligaba a Salomón a satisfacerles sus deseos, alejándose de los principios establecidos por Dios para la prosperidad moral de sus hijos.  Salomón trajo de Egipto la propia hija de Faraón.

      Por otro lado está el ejemplo de José, que no cedió a la seducción de la mujer de Potifar.  A pesar de lo que sufrió, mantuvo la integridad moral y Dios le dio honor por eso, como está escrito en el libro de Génesis.

 3)      No seas auto-indulgente 

      “No deberá acumular mucha plata y mucho oro”.  Este fragmento tiene relación directa con mi vida financiera.  Aquí se trata de la multiplicación de oro y plata, un principio relacionado directamente a la codicia (condescendencia o tolerancia).

(*Referencia: Mateo 6:21, 1ª Timoteo 6:7-11). Corramos para lejos de esas cosas.

4)      Identifícate 

      “Mandará hacer en un rollo, para su uso personal una copia de la ley (…) y tendrá que leerla todos los días de su vida”.

      El éxito está directamente relacionado a la obediencia de este mandamiento.  El rey debería tomar un lápiz en sus manos y escribir la ley de Dios, la palabra del Señor, buscando conocerla cada día, su propósito para su vida y para el reino.  Él  conocería la ley, y el pueblo también.  Ella sería consultada todos los días para que el rey aprendiese a temer al Señor su Dios, a fin de guardar todas las palabras de la ley, sus estatutos apara cumplirlos.  “En esa ley medita día y noche” (Salmos 1:2); “Tenga cuidado de obedecer toda la ley” (Josué 1:6-9).

  
La pérdida de la unción
 

            La falta de oración y negligencia en el estudio de la palabra de Dios pueden generar un mal terrible para  el líder: la pérdida de la unción.

            El relacionamiento con Dios es fundamental (*Referencia: Josué 1:8).   Salomón tuvo su reino dividido por haber transgredido estos principios.

            El libro de Eclesiastés es un ejemplo que es claro de ese problema.  Todo lo que tiene la tendencia a glorificar el ego roba la capacidad del hombre de Dios de liderar con la motivación  correcta, según el corazón del Señor.

(*Referencia: Jeremías 9:23-24)

 

            Examinémonos en cada una de estas áreas: el poder, el sexo y el dinero. Afirmemos nuestro deseo de buscas al Señor, conociendo su palabra y dedicándonos al conocimiento de sus verdades, a fin de que sean alargados nuestros días de liderazgo en su iglesia.

    Carlos Alberto de Quadros Bezerra

Traducido por Aline Guines

0 comentarios